UN SIGLO DESPU√ČS DE LA PRIMERA ABOGADA COLEGIADA, UNA HISTORIA DE LUCHA Y SUPERACI√ďN

UN SIGLO DESPU√ČS DE LA PRIMERA ABOGADA COLEGIADA, UNA HISTORIA DE LUCHA Y SUPERACI√ďN

No hace tanto tiempo que la mujer ten√≠a vetado el ejercicio de la abogac√≠a en Espa√Īa. Nuestro pa√≠s ha sido tard√≠o en dar el importante paso de abolir ese techo para la profesional del Derecho y hace apenas un siglo que las togas tienen nombre femenino.

Si buceamos en la historia descubrimos que el acceso de la mujer al ejercicio de la abogac√≠a estuvo prohibido por el denominado Ordenamiento de Alcal√°, datado en el a√Īo 1348, y hasta los primeros a√Īos del pasado siglo XX. Es ah√≠, en los albores del siglo pasado, cuando por fin los distintos Colegios de Abogados reforman¬† sus estatutos para admitir a la mujer en el ejercicio de la profesi√≥n.

Desde ese momento muchos han sido los nombres propios de mujer que han ido dejando huella en la historia de esta profesión.

La primera menci√≥n, por ser la pionera, es la de Mar√≠a Ascensi√≥n Chirivella, valenciana de nacimiento,¬† primera mujer en licenciarse en Derecho, inscribirse en un colegio profesional y ejercer como abogada en Espa√Īa. Una gesta que se produjo en enero del a√Īo 1922 cuando el Colegio de Abogados de Valencia aprob√≥ su incorporaci√≥n y habilitaci√≥n legal para ejercer.

Después de ella, y ciertamente con más renombre, lo consiguieron Clara Campoamor o la conocida Victoria Kent. Pero la primera fue ella, Chirivella.

Clara Campoamor se licenci√≥ en Derecho en 1924, entrando a formar parte del Colegio de Abogados de Madrid un a√Īo despu√©s. Comprometida con los derechos de la mujer, intervino en la Sociedad de Naciones en 1931, a√Īo en el que tambi√©n se convirti√≥ en diputada. Abanderada del voto femenino, suya es la frase ‚Äúme siento ciudadana antes que mujer‚ÄĚ. Una ideolog√≠a que la separaba de su coet√°nea Victoria Kent, que recelaba de este derecho.

Kent, por su parte destaca por ser la primera letrada en comparecer ante el Tribunal Supremo de Guerra y Marina, convirti√©ndola as√≠ en pionera en la historia del Derecho Espa√Īol. Junto a Campoamor se convirti√≥ en diputada, y ambas escriben la historia femenina gracias a su papel en las Cortes Constituyentes de 1931. Controvertida por su oposici√≥n al voto femenino, argumentaba que √©ste no podr√≠a ser factible hasta que la mujer no contase con una formaci√≥n previa.

Ideolog√≠as aparte, Chirivella, Campoamor y Kent son las abanderadas y precursoras de la inclusi√≥n de la mujer en el ejercicio de la abogac√≠a. Un camino que durante el √ļltimo siglo ha ido materializando este derecho y enraizando una profesi√≥n que no por antigua ‚Äď ya se realizaba en la antigua Roma ‚Äď ha estado exenta de techos de cristal.

No en vano, se ha tardado en ir consiguiendo avances y mejoras, y no es hasta el a√Īo 2016 cuando una mujer accede por primera vez a la presidencia del Consejo General de la Abogac√≠a.

Un siglo de lucha, desde aquel enero de 1922 en el que Chirivella se colegiaba, en el que las mujeres han ido dando pasos firmes para su reconocimiento profesional en el √°mbito de la abogac√≠a. Pasos firmes, necesarios y esperanzadores, en los que a√ļn hoy seguimos trabajando para conseguir la igualdad plena en una profesi√≥n, la del √°mbito jur√≠dico, tan relevante como vocacional.